Nos siguen llegando preguntas a SN ABOGADOS, sobre la protección de recetas de cocina. ¿Se pueden patentar? ¿Son Propiedad Intelectual? Ya publicamos un post sobre la protección de las recetas de cocina, como Propiedad Intelectual o como Secreto Empresarial, según los casos:

https://blogdesantiagonadal.wordpress.com/2019/10/16/se-pueden-proteger-las-recetas-de-cocina-pueden-ser-propiedad-intelectual-o-secreto-empresarial/

Nos siguen preguntando. ¿Se pueden patentar? Lo encuentro dudoso, aunque algunas recetas han sido patentadas, al menos en España, como veremos.

Una receta de cocina suele incluir: los ingredientes y sus cantidades; y el tratamiento y los pasos a dar con dichos ingredientes. El Art 137 de la Ley de Patentes permite la protección de composiciones (que no sean farmacéuticas). Por tanto, en principio, una receta donde se enumeren los ingredientes y sus cantidades y el procedimiento de elaboración, podría ser patentada.

En cualquier caso, una receta sólo puede ser patentada, si cumple los requisitos de patentabilidad: novedad, actividad inventiva y aplicación industrial. Una receta gastronómica es una combinación de ingredientes conocidos, que se mezclan habitualmente. Por tanto, es poco probable que cumpla los requisitos de novedad y actividad inventiva, pero no se debe descartar.

RECETAS ESPAÑOLAS REGISTRADAS COMO PATENTES

En España, algunas recetas de productos típicos han sido patentadas. Patentes y Marcas – Blog de Propiedad Industrial nos explica, en su artículo “LA GASTRONOMÍA Y LA PROPIEDAD INDUSTRIAL”, algunos ejemplos de productos típicos, cuya elaboración ha sido patentada. 

Tortilla de Patatas. Gazpacho

Existe una patente sobre un procedimiento para preparar “tortilla de patata”:

También han sido patentados distintos procedimientos, para elaborar gazpacho que se comercializa envasado. Por ejemplo el gazpacho Alvalle:

Salsa para Patatas Bravas. Fabada. Paella 

También existe una patente española, que tiene como objeto una “salsa brava”:

 

El procedimiento y los productos de una fabada asturiana semipreparada también han sido patentados: 

“UN PROCEDIMIENTO DE FABRICACIÓN DE UN «PLATO SEMIPREPARADO» DE FABADA ASTURIANA. Caracterizado por que los elementos que lo integran, después de curados y bien secos al oreo, han de separarse colocando en bolsitas de politileno, los embutido y el lacón, en raciones individuales, cerrando aquellos por ambos extremos, y cerrando dichas bolsitas por medio de la plancha eléctrica.”

Igualmente, un procedimiento de obtención de paella:

Tartas. Crema con leche

Los postres también han sido protegidos por patentes. Así una tarta de almendras novedosa:

Otras veces, se patentan “recetas” sobre nuevos productos alimenticios, creados tras larga investigación, como una crema hecha con suero de leche. En este caso, se protegió el producto y el procedimiento:

Método de preparación de un producto de lactosuero que se obtiene a partir de lactosuero de leche de oveja y comprende una fase de concentración del lactosuero, preferentemente, hasta eliminar aproximadamente entre un 85% y 90% de la cantidad inicial del disolvente o solvente del lactosuero, mediante cocción, aproximadamente a 95ºC, en agitación, una fase de atemperamiento a temperatura ambiente hasta que el producto obtenido de la fase anterior adquiera aproximadamente 40ºC y una fase de refrigeración de al menos, aproximadamente 24 horas. Producto concentrado de lactosuero de leche de oveja con al menos un 50% de extracto seco, obtenible por ejemplo utilizando el método de la invención.

EL DISEÑO PUEDE PROTEGER EL ASPECTO EXTERNO

En ciertos productos, no se protege su composición, ni el método de elaboración, sino su aspecto externo. En estos casos, se proteger su presentación como diseño. Así se han protegido la imagen galletas, el exterior de tartas (de Santiago, por ejemplo) o formas especiales de pizza.

LA PROTECCIÓN DEL SECRETO EMPRESARIAL

Las anteriores protecciones como Propiedad Industrial son difíciles de obtener y de dudosa eficacia, en mi opinión. En cambio, en el campo de la alimentación es más fácil proteger las recetas (si son creativas), como «secretos industriales», hoy englobados entre los «secretos empresariales».

Santiago Nadal